La Asociación

Orígenes de G.I.U.

El día 21 de junio de 2016 se constituyó en Teruel la entidad GANADEROS IBERICOS UNIDOS (G.I.U.), una Asociación Profesional sin ánimo de lucro, fruto de la inquietud e iniciativa de un grupo de ganaderos de extensivo y semiextensivo procedentes de las cuatro esquinas de España, con el objetivo fundamental de representar, defender y promocionar sus intereses comunes (económicos, profesionales, sociales y culturales). Después se ha celebrado la asamblea que dio lugar a la Delegación de G.I.U. en Castilla y León, y se están preparando otras para el establecimiento de nuevas Delegaciones territoriales correspondientes a cada Comunidad Autónoma.

Aunque su ámbito no deja de ser amplio y diverso (variedad de géneros y razas, procedimientos de explotación y manejo, condiciones geográficas…), lo cierto es que fácilmente se advierten preocupaciones, sinergias e intereses comunes, lo que, a juicio de G.I.U., determina y justifica plenamente la necesidad de asociarse e integrar esfuerzos de forma coordinada en defensa del sector agropecuario de extensivo y semiextensivo.

Situación del sector ganadero de extensivo y semiextensivo.

La ganadería extensiva y semiextensiva española viene arrastrando serias dificultades estructurales crónicas, derivadas básicamente de la escasa rentabilidad de las explotaciones tradicionales, que a duras penas sobreviven a la asfixia provocada por unos costes que han aumentado en mucha mayor medida que los ingresos que se obtienen por la venta del producto ganadero. La ganadería tradicional se encuentra, de hecho, en una situación de progresivo abandono de la actividad y sin relevo generacional.

Lo paradójico, sin embargo, se revela cuando consideramos los múltiples servicios que aporta, porque, entonces, la actividad debería resultar económicamente competitiva, si estos fuesen adecuadamente recompensados: en efecto, la ganadería extensiva y semiextensiva resguarda el entorno natural donde se desarrolla, comparte el territorio con la fauna silvestre, arraiga población en el medio rural, precave los incendios forestales, contribuye a la recuperación del suelo en riesgo de desertificación, ahorra emisiones de gases de efecto invernadero y preserva la red nacional de vías pecuarias, entre otros beneficios ambientales de orden básico. Resumiendo, el sector ganadero extensivo y semiextensivo constituye un factor significativo para la defensa y regeneración de los hábitats naturales del país, con efectos relevantes para la salud pública, el mantenimiento de los recursos ecosistémicos, y la sostenibilidad de la actividad económica y social.

Frente a este panorama, G.I.U. fija su atención en la influencia de dos elementos concurrentes que explican en buena medida las dificultades y omisiones expuestas que afectan al sector: por un lado, la desatención de las Administraciones públicas respecto de la ganadería extensiva y semiextensiva, mostrando un grave desconocimiento e incomprensión de su problemática específica, que se manifiesta en el tratamiento indiferenciado del sector respecto de las explotaciones de intensivo, con graves perjuicios económicos y legales para el primero.

Y, por otro lado, la constatación de un gran espacio vacío de incomunicación y olvido que aparta a la ganadería extensiva y semiextensiva de la sociedad de consumo, a la que no alcanzan las cualidades que adornan los productos ganaderos obtenidos directamente en el campo y, por lo tanto, no le conceden el valor que merecen.